Durante años, hacer publicidad en Google con una agencia SEM era bastante sencillo de entender: alguien busca algo en google, tú apareces con un anuncio y, si todo va bien, llega el clic.
Ese modelo no ha desaparecido, pero está cambiando. Ahora la búsqueda está pasando de palabras clave a conversación. Y en ese cambio, la publicidad también cambia de lugar. Ya no está solo en los resultados de búsqueda sino que empieza a aparecer dentro de la conversación con la IA.
Contexto actual
Hoy Google, OpenAI y Microsoft ya están probando anuncios dentro de experiencias de IA. No hablamos de banners ni de enlaces clásicos sino de recomendaciones dentro de una respuesta. Las marcas aparecen cuando alguien está comparando, dudando o a punto de decidir.
Pasamos de competir por un clic a competir por ser una opción dentro de una decisión. Si antes las empresas podían influir en un consumidor poco o mal informado, ahora tendrá que convencer primero a la IA y ésta no funciona como una persona. No vale solo un buen copy o una imagen atractiva.
Ahora entran en juego factores como el precio, la disponibilidad, las condiciones, los tiempos de entrega. La IA cruza información y decide qué mostrar. En ese contexto y con la información que tenemos a día de hoy, parece que el marketing pierde peso relativo. La calidad y el orden de tu información, así como la oferta, tal y como está estructurada, gana importancia.
Publicidad y estructura
Una empresa puede invertir en publicidad en inteligencia artificial, pero si su información no está clara, si su stock no es fiable o si sus condiciones generan dudas, simplemente no aparecerá. No porque no quiera, sino porque no cumple los criterios. Una vez más, empieza a ser más importante:
- que los datos estén bien estructurados
- que el precio sea claro
- que la disponibilidad sea real
- que el proceso de compra sea sencillo
No es algo nuevo, pero ahora deja de ser una buena práctica y pasa a ser un requisito.
A esto se le añade el hecho de que la compra ya no tiene por qué pasar por tu web. Los sistemas que se están desarrollando permiten que la IA compare opciones, encuentre un producto y en algunos casos, complete la compra. Todo eso sin salir del entorno donde el usuario está interactuando.
Te invitamos a que pares un segundo para reflexionar sobre esto: ¿qué pasa si el cliente no llega a tu web, pero aun así puede comprarte?
Entonces, ¿qué debería hacer una PYME?
Por un lado, si aún no lo tienes, conviene empezar a trabajar la base: tener una web que funcione bien, datos de producto claros, precios y condiciones coherentes, sistemas de pago actualizados. Nada especialmente sofisticado, pero sí bien hecho.
Por otro lado, tampoco tiene mucho sentido quedarse esperando. Empieza a hacer campañas en Google Ads aprovechando el Cupón de oferta para nuevas cuentas. Aunque tus primeras campañas de pago por clic sean pequeñas, permite algo que no se puede conseguir de otra forma: datos. Datos sobre qué busca la gente, qué convierte, qué no. Sin eso, todo lo demás se construye un poco a ciegas. Independientemente del presupuesto que tengas un especialista en SEM te puede ayudar a sacarle el máximo provecho y más aún si das con alguien que sea experto en analítica digital.
Hasta ahora se podía plantear la elección entre ¿invierto en publicidad en buscadores o primero mejoro la base? Hoy las dos cosas se necesitan. La publicidad sin base suele fallar. La base sin tráfico no se pone a prueba. Lo razonable es avanzar en paralelo, aunque sea poco a poco.
Durante mucho tiempo, hacer marketing digital era, en gran parte, atraer clientes y después buscar la manera de encajar mediante la fidelización. Viendo cómo afecta la IA a Google Ads parece que hará falta encajar directamente. Encajar en cómo los sistemas entienden la información, en cómo evalúan opciones, en cómo toman decisiones.
Y como casi siempre, no se trata de hacerlo perfecto, sino de no quedarse quieto demasiado tiempo. Si te preocupa cómo hacer publicidad en Google en 2026 no dudes en contactar con nosotros: hacemos una videollamada para estudiar tu caso, sin ningún compromiso, sin permanencia mínima, sin letra pequeña.